Cuatro años convirtiendo presupuesto publicitario en crecimiento medible para e-commerce en Colombia y México. Hoy dirijo un portafolio de ~29 cuentas: cinco en gestión directa y el resto a través de tres media buyers que formo y superviso. Mi trabajo no termina en el administrador de anuncios — empieza ahí y sigue hasta el checkout.
Un buen resultado en Meta Ads rara vez viene solo de la plataforma. Viene de tener estructura, de leer el negocio completo y de que el criterio no dependa de quién esté de turno.
Estructura de cuenta, testeo disciplinado y escalamiento que no quema la rentabilidad. Meta Ads (Facebook e Instagram) para e-commerce B2C y para venta conversacional por WhatsApp, donde el cierre ocurre fuera del píxel y hay que medirlo aparte.
Leo el embudo completo, no solo el reporte de la plataforma. Extraigo datos directamente de la API de Meta y los cruzo con Shopify para separar lo que la plataforma dice de lo que el negocio factura. Ahí es donde aparecen las fugas que nadie estaba mirando.
Sistema operativo semanal, formación de buyers y criterio documentado. Superviso por excepción: entro donde hay señal, no donde hay ruido. El objetivo es que el estándar de la cuenta no dependa de la persona que la lleva.
Los nombres de las marcas están reservados por confidencialidad; las cifras son reales y auditables dentro de Meta Ads y Shopify. Los montos están en pesos mexicanos (MXN) salvo donde se indique lo contrario.
Los resultados de arriba no salieron de intuición. Salieron de repetir el mismo proceso hasta que se volvió aburrido — y ahí es donde empieza a componer.
El ROAS no es un diagnóstico, es un síntoma. Antes de mover un presupuesto quiero saber si el problema está en el creativo, en la estructura, en el público o en el sitio. Resultado primero, causa después — en ese orden, siempre.
Una cuenta ordenada permite aprender. ABO para testear, CBO para escalar, presupuesto proporcional al CPA objetivo y exclusiones limpias. Sin eso, ningún creativo se puede evaluar: el ruido de la estructura se come la señal del anuncio.
Si muevo tres cosas y el resultado cambia, no aprendí nada. Cada cambio queda registrado con fecha y motivo. Eso es lo que convierte la experiencia personal en criterio transferible a otro buyer, y lo que evita repetir el mismo error en otra cuenta.
El cliente no compra impresiones, compra entender su negocio. Cada mes entrego qué pasó, por qué pasó y qué sigue — con la fuga señalada aunque no me favorezca. Un reporte que solo trae buenas noticias es un reporte inútil.
Pasar de llevar cuentas a responder por un portafolio no es hacer lo mismo más veces. Es construir un sistema que funcione sin mí en la mitad de las decisiones.
«El resultado pesa 30% y no más, porque el ROAS depende del producto, la oferta y el mercado que el buyer no controla. Calificar por resultado premia la suerte, castiga la dificultad y empuja al equipo a pelearse por las cuentas fáciles.»
Criterio de diseño del scorecard de evaluación de buyers. Lo defiendo porque el sesgo contrario destruye equipos silenciosamente: el buyer que arregla una cuenta rota queda peor calificado que el que heredó una sana.Vengo de comunicación social y periodismo. Eso explica por qué el mensaje me importa tanto como la estructura de la cuenta: el creativo es un argumento, no un adorno.
Estoy abierto a conversaciones sobre roles de Head of Performance, dirección de media buying y consultoría de e-commerce. Respondo más rápido por WhatsApp.